sábado, 12 de noviembre de 2011

Lo que queremos, en lo que creemos

TERESA VICENTE GIMÉNEZ


Hace unos días tuve la oportunidad de recorrer palmo a palmo una pequeña parte de nuestra costa, la que se extiende entre Cabo Cope y Puntas de Calnegre. Esa hermosa franja virgen del litoral de la costa mediterránea ha sido desprotegida en más del 62% para dar paso a un nuevo modelo de desarrollo turístico, el de un turismo elitista ajeno al uso y disfrute de las poblaciones locales. También es de todos conocido que esta zona ha sido objeto de una Ordenación del Territorio, Actuación de Intervención de interés Regional (AIR) —Marina de Cope— aprobada por acuerdo de Consejo de Gobierno, de 23 de julio de 2004 (BORM núm. 186, de 12 de agosto).

La operación turística de la actuación de Marina de Cope rondará las 23.000 plazas, y la zona residencial contaría con 11.000 viviendas; en consecuencia la población total aproximada del complejo alcanzará al 100% de ocupación, 60.000 habitantes. Asimismo, la AIR de Marina de Cope diseña un conjunto variado de usos e instalaciones: cinco campos de golf, marina interior con aproximadamente 2.000 puntos de amarre, centro de alto rendimiento deportivo especializado en disciplinas de alta competición con varias instalaciones, diez campos de fútbol, diez zonas deportivas en uso residencial, zona hípica, centros comerciales y lúdicos abiertos y tematizados, áreas para convenciones y banquetes integradas en la oferta hotelera. Además, las actuaciones previstas y destinadas a la consecución del nuevo modelo territorial murciano incluye la línea de alta velocidad Murcia-Cartagena, la autopista de peaje Cartagena-Vera, la autovía de Mazarrón, el Aeropuerto internacional de la Región de Murcia, etc. Todo ello para lograr una mejor accesibilidad al Litoral Sur, con la consiguiente degradación ecológica que todas estas mastodónticas obras lleva consigo.

Produce una inmensa tristeza la situación actual de retroceso social y degradación ecológica que sufre nuestra Región y que ha sido inducida por la práctica irresponsable de nuestros gobernantes. El Gobierno regional sigue proponiendo para el futuro de la Región de Murcia un modelo de desarrollo que genera desprotección ambiental, precariedad social y aumento de las desigualdades.

El caso del Litoral Sur de la Región de Murcia es paradigmático de esta política regional de profunda huella ecológica y social que se lleva por delante los más preciados y hermosos paisajes de nuestra región por su orientación exclusiva hacia el desarrollo turístico desenfrenado y depredador.

En el actual contexto de crisis económica y social que sufre nuestra Región creemos que se tendría que cuestionar la viabilidad de tales planes con el fin de plantear una gestión más sostenible y con vocación de un horizonte espacial y temporal más amplio para nuestra región, dejando de lado el cortoplazismo especulativo. Frente a este modelo que empobrece nuestros pueblos y ciudades, proponemos un modelo de ciudad compacta, que recupere la esencia de nuestros pueblos y barrios, que recupere el nivel de convivencia democrática y el modelo de pueblo y ciudad mediterránea, que promueva la rehabilitación del stock urbanístico para la satisfacción del derecho a la vivienda de nuestros ciudadanos, y un crecimiento sostenible que lleve a la práctica la teoría de un modelo social para todos en nuestra tierra.

Hay que señalar que un modelo social lleva consigo un modelo económico y, en definitiva, un sentido de la vida. Para lograr una gestión colectiva de los escasos recursos naturales que tenemos que nos permita velar por el bienestar actual y cuidar del porvernir para nuestras generaciones futuras, tenemos que cambiar el modelo desarrollista que nos proponen. Queremos recordar también que en la actual coyuntura histórica hay que pensar global y actuar local, y que ahora tenemos una oportunidad como ciudadanos de hablar en las urnas y optar por un modelo incluyente y viable para todos.

Ya no debemos seguir creciendo con modelos desarrollistas en decadencia que suponen un imparable declive para la especie humana y el ecosistema que la sosteniene. El movimiento de los indignados tiene esta percepción, y la manifiesta en las calles y en las plazas de nuestra región, y del mundo entero. Ahora es el momento de llevar esta nueva percepción, esta nueva conciencia social y política a las urnas, porque tenemos un arma política y hay que utilizarla para sentirnos parte de una comunidad que ha sido construida entre todos.

La pobreza y el deterioro ambiental es la verdadera amenaza, y hay un modelo social que la está provocando. El sentido de la vida está en proteger la tierra junto con la humanidad y este debe ser el marco para los proyectos económicos que deben aprobarse.

Queremos creer que esta crisis la vamos a utilizar para crecer, para reflexionar y crear nuevos modelos de conducta, económicos, sociales y ecológicos que nos permitan un mundo mejor para todos. No nos creemos que no se pueda perseguir a los culpables, no nos creemos que no se pueda salir de un modelo impuesto por las minorías dirigentes. Creemos en la ética política y jurídica, creemos en la capacidad ética y la fuerza de las gentes, creemos en los nuevos valores de solidaridad con la humanidad y complementaridad con el planeta tierra, creemos en la posiblidad política de un mundo mejor y queremos demostrarlo en las urnas.

Desde el ánima de lo femenino, desde la experiencia de fusión orgánica con la humanidad y con la Tierra, la Asamblea para el Senado quiere lanzar un grito que nos impulse hacia adelante. Hay que acudir a las urnas el 20N y elegir un nuevo modelo social que devuelva la dignidad usurpada a la humanidad compartida y a nuestra casa común. En nuestro caso la conservación de la Región de Murcia y de sus hermosos parajes naturales.


(Artículo publicado en Diario La Opinión de Murcia el 12/11/11 :
http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2011/11/12/queremos-creemos/363715.html)

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